Diálogo, trabajo y unidad

  

Estamos concluyendo un año de muchas dificultades, pero al mismo tiempo de profundas transformaciones. Un año que puso a prueba nuestra madurez democrática y nuestra voluntad para superar las adversidades y seguir adelante; que nos permitió demostrar una vez más que somos un país que no se rinde, que trabaja y que emprende.

Con decisión y valentía, decidimos un cambio de rumbo que nos hizo transitar de la incertidumbre a la esperanza. En elecciones democráticas y participativas, optamos mayoritariamente por un gobierno que nos está devolviendo la fe, el orden y la estabilidad.

Este año los empresarios enfrentamos una compleja crisis económica, tensiones sociales y una creciente inseguridad. Muchos tuvieron que ajustarse, reinventarse o resistir en condiciones adversas. Pero incluso en este contexto, el sector privado boliviano no se detuvo. Las empresas siguieron produciendo, proveyendo bienes y servicios, invirtiendo, pagando salarios, cumpliendo obligaciones y sosteniendo fuentes de trabajo. En cada oficina, taller o unidad productiva hubo esfuerzo, sacrificio y compromiso.

El próximo año nos desafía a seguir avanzando en la reconstrucción del país.  Necesitamos reglas claras, seguridad jurídica, estabilidad social y políticas que incentiven la producción, la inversión y el empleo digno. Requerimos una economía libre, con un sector privado dinámico que garantice bienestar para todos, desarrollo sustentable, crecimiento armónico y prosperidad individual y social.

Pero sobre todo necesitamos una visión común de país para recuperar el diálogo y la confianza mutua. En momentos de dificultades, la polarización y el enfrentamiento solo profundizan la crisis. Bolivia demanda menos confrontación y más consensos; menos desconfianza y más cooperación. El futuro no se construye desde la intolerancia y la violencia, sino desde el trabajo, la responsabilidad y el respeto a la Ley.

Como Confederación de Empresarios Privados de Bolivia queremos dirigirnos en estas fechas, a cada ciudadano, a cada trabajador, a cada emprendedor, a cada empresario, con un mensaje de esperanza y con la certeza de que Bolivia tiene futuro, y ese futuro se construye con trabajo, unidad y justicia.

El empresariado boliviano no es un actor aislado. Es parte de la sociedad. Está compuesto por mujeres y hombres que también son padres, madres, hijos, ciudadanos que comparten las mismas preocupaciones y sueños que el resto del país.

Al cerrar este año, reafirmamos nuestra convicción de que Bolivia puede recuperarse, crecer y volver a creer en sí misma. Pero eso exige responsabilidad, liderazgo, diálogo sincero y una visión compartida de país. No hay salida individual para una crisis colectiva. El desarrollo no se impone; se construye con consensos, con instituciones sólidas y con una economía que premie el esfuerzo, la innovación y el trabajo honesto.

Que el próximo año nos encuentre trabajando juntos, con mayor confianza, prosperidad, paz, y con la firme decisión de construir una Bolivia productiva, inclusiva y próspera.

La Paz, diciembre de 2025