Al igual que en 2010, en el primer semestre de 2011 fue el consumo interno el principal factor de crecimiento, sostenido sobre todo por el flujo de remesas y el gasto público. Este hecho se refleja en el incremento de las importaciones de bienes de consumo y muestra, a su vez, la excesiva dependencia de las exportaciones de minerales e hidrocarburos. La situación presenta serios desafíos en el mediano plazo, ya que a raíz de la crisis internacional lo precios de los commodities empezaron a tener una tendencia decreciente.
La apertura de nuevos mercados para los productos no tradicionales, la reducción de las trabas para exportar y el apoyo a los exportadores a través de la política cambiaria, pueden ayudar a paliar esta situación.
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